Mostrando entradas con la etiqueta psicologia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta psicologia. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de agosto de 2012

PSICOLOGIA...

Los psicólogos consideran que alguien está solo cuando no mantiene comunicación con otras personas o cuando percibe que sus relaciones sociales no son satisfactorias. Tres elementos definen a la soledad: es el resultado de relaciones sociales deficientes, constituye una experiencia subjetiva ya que uno puede estar solo incluso cuando se halla en grupo; y, por último, resulta desagradable y puede llegar a generar angustia.
        La soledad, salvo excepciones, es una experiencia indeseada similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social, y refleja una percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales, bien porque esta red es escasa o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial. Se distingue dos tipos de soledad: la emocional, o ausencia de una relación intensa con otra persona que nos produzca satisfacción y seguridad, y la social, que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones. Parece, por otro lado, que la soledad está relacionada con la dificultad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones.

¿QUÉ ES LA MEMORIA?

Por memoria entendemos la capacidad para repetir una conducta aprendida previamente. Esta conducta entendida en un sentido muy general, abarca tantos procesos psicomotores como verbales, y supone un aprendizaje anterior. La distinción que todavía hacen algunos psiquiatras entre memoria de fijación y de evocación no posee una significación real, ya que con la primera se quiere indicar la capacidad para repetir inmediatamente una tarea recién aprendida y con la segunda la repetición de conductas fijadas en un periodo más o menos remoto.
        En primera instancia surge, sin embargo, una objeción a esta distinción: cuando recordamos cierto incidente de nuestra niñez, este incidente (un castigo que sufrimos, una caída, etc.) no tiene a primera vista relación alguna con el concepto vulgar de la palabra aprendizaje y, sin embargo, sí la tiene, ya que la evocación de esa escena implica una asociación previa entre unas circunstancias de espacio y tiempo y una serie de imágenes que, como en el caso del reflejo de salivación de Pavlov, son despertados por esos estímulos. El que, como en muchos reflejos condicionados o de ciertos aprendizajes por intuición, no hay sido necesaria la repetición de la escena no destruye su naturaleza de proceso de aprendizaje. Evocar, en efecto, cualquier hecho de nuestra existencia en nada se diferencia de recitar un poema que nos hemos aprendido de memoria.