Cientos
de parejas aguardan su turno. Da gusto verlas porque no son comunes. Es
evidente que se aman. Y no porque vayan de la mano o se miren con
ternura, sino porque sería absurdo estar de pie tantas horas si no
portasen las pruebas que lo acreditan. El letrero, donde inicia la fila,
anuncia: “Pagamos 20 gramos de oro por mariposa”.
Se
sabe que el método es indoloro y que cada estómago enamorado alberga
entre 10 y 15 especímenes. Además, el intervenido puede generar nuevas
mariposas al cabo de una semana. Sin embargo, existe un inconveniente.
Con frecuencia, sólo uno de la pareja las porta, demostrándose que no es
correspondido. El drama es inevitable. cuentos
Los
detractores del doctor Lorca, inventor del Lepidopmac (aparato para
cazarlas), lo tildan de “anti-romántico”. Unos, por ponerle precio a los
sentimientos más nobles. Otros,
por llevar al abismo a tantas parejas correctamente constituidas. Ni
los oye. No hay tiempo. Su amada aguarda la sentencia. Cuando el número
de mariposas iguale al de personas, Lorca las soltará. Confía en que
nadie querrá sostener un fusil.